Los mejores amigos de los perros
Cuando se trata de adquirir nuevas habilidades, los perros lo tienen mucho más fácil si en su dieta se incluyen dos antioxidantes: la acetil-l-carnitina y el ácido alfa-lipóico. Esa es la conclusión de un nuevo estudio publicado en la revista científica FASEB. Aunque ya se conocían algunos efectos positivos de estos componentes, se trata de “la primera vez que han sido probados en caninos, que tienen cerebros biológicamente similares a los humanos”, aseguran los autores.
En sus experimentos con perros beagle de edad avanzada, los animales debían encontrar comida marcada con pinzas de madera amarillas. En el primer intento, el 66% de los canes que tomaron suplementos conseguían resolver la prueba, frente a un 33% de éxito en el grupo que mantenía una dieta normal. Después de varias semanas de entrenamiento, las diferencias aumentaban. “En estudios con otros mamíferos habíamos demostrado que estos suplementos mejoran la memoria y el nivel de energía”, explica Tory Hagen, profesor del Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregón (EE.UU.). “Ahora vemos que los animales que los ingieren aumentan su capacidad de aprender cosas nuevas, incluso en edades avanzadas”, añade.
Los investigadores creen que, a largo plazo, los antioxidantes podrían atenuar el declive cognitivo propio de la edad incluso en humanos, gracias a su capacidad de combatir el deterioro de las mitocondrias -las “centrales energéticas” celulares-, a las que Hagen identifica como “el talón de Aquiles del envejecimiento”.





No cabe duda. Las ranas están desapareciendo de los ecosistemas de todo el mundo a gran velocidad. Se calcula que más de 100 especies se han extinguido desde 1980. Y puede que sea sólo el principio.
Fíjese bien en este pequeño y orejudo roedor. Se trata del jerbo del Gobi (Euchoreutes naso), un mamífero de hábitos nocturnos que los investigadores consideran el más escurridizo del planeta, ya que ha sido visto en escasas ocasiones en su hábitat natural: el desierto de China y Mongolia. Ahora, por primera vez en la historia, el experto de la Sociedad Zoológica de Londres (SZL) Jonathan Baillie acaba de conseguir retratarlo de cerca con su cámara.
“¡Umph, umph,umph!”. Ese es el grito que emiten los cocodrilos del Nilo antes de nacer para comunicar al resto de crías y a su madre que ha llegado el momento de romper el cascarón.
En el Anuario de la Ciencia y la Tecnología que publica en estas fechas la editorial McGraw-Hill se destaca una investigación liderada por científicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), con la colaboración de la Universidad de Barcelona y el Museo Americano de Historia Natural. Se trata del estudio de la tela de araña más antigua conocida, realizado por los investigadores Enrique Peñalver, David Grimaldi y Xavier Delclòs. La tela se encontró atrapada en un pedazo de ámbar, en Teruel, y tiene una antigüedad de unos 110 millones de años. Este ámbar se formó a partir de resina producida por un grupo de coníferas que actualmente no existen ya en España.
En plena selva en la isla de Madagascar crece una gigantesca palmera que alcanza los 18 metros de altura y despliega hojas de unos cinco metros de diámetro. Su existencia acaba de ser descubierta por un equipo de investigadores de los jardines Botánicos Reales Kew de Londres, que la han bautizado como Tahina spectabilis.
Aunque a simple vista parezca un musgo más, Physcomitrella patens es muy especial. Y no sólo porque se trata de una planta muy primitiva, similar a las primeras que conquistaron la tierra firme hace 450 millones de años. Ni tampoco por ser un eslabón entre las algas acuáticas y las plantas terrestres. Lo más interesante es que este musgo unicelular es capaz de adaptarse al frío, al calor, e incluso a la sequía extrema. De hecho, aunque Physcomitrella sufra una deshidratación durante un largo período de tiempo, es capaz de volver a crecer y recuperar su actividad normal cuando se riega.
Cuando una serpiente escoge a su víctima está comprometiendo su futuro. Eso es lo que se deduce de un estudio publicado en la revista BMC Evolutionary Biology, que asegura que las toxinas contenidas en el veneno de estos reptiles pueden evolucionar en función de sus presas.
Todo el mundo conoce la extraordinaria habilidad de los camaleones para cambiar de color en apenas unos milisegundos. Entre las 150 especies que integran la extensa familia Chamaeleonidae, existen muchas que sólo modifican la intensidad de los tonos marrones o verdes de sus escamas, mientras otras pueden llegar a exhibir estridentes combinaciones de rojos, amarillos, azules, naranjas y negros. Ante semejante espectáculo, no es de extrañar que Aristóteles fuera uno de los primeros en sentirse fascinado por estos animales y decidiera incluirlos en sus tratados de zoología hace más de 2.300 años.
Los murciélagos utilizan las mismas técnicas aerodinámicas que los insectos para mantenerse flotando en el aire durante vuelos lentos o estacionarios, según un estudio publicado hoy en la revista Science. Cuando estos mamíferos agitan sus alas desplegándolas totalmente e inclinándolas hacia abajo producen un movimiento de aire similar a un pequeño torbellino, que genera un empuje vertical ascendente.