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La boa: una serpiente sin colmillos

 Cada vez hay más personas que optan por animales exóticos como mascotas. Los reptiles en general y la Boa en particular se convierten en  compañeros excelentes por antonomasia, pero cuidado con dejarnos llevar por la estridencia que caracteriza el tener esta clase de animales, ya que si no contamos con alguna experiencia previa, pueden ser peligrosos y difíciles de manejar. Las boas no disponen de colmillos, así que pertenecen al grupo de reptiles no venenosos, una gran ventaja si queremos tener una en casa. Lo que sí deberás considerar es su alta longevidad, ya que llega a vivir hasta 30 años.

Propia de Sudamérica este reptil puede llegar a pesar “hasta 30 k. y alcanzar una longitud de 10 m.”, tal y como señala Pilar González, veterinaria especializada en animales exóticos. Su cabeza triangular separada del cuello y la fuerza que le conceden sus anillos, convierten a este ejemplar en una feroz mascota. Adaptada a ambientes diferentes como playas, bosques, desiertos o manglares, no es difícil acostumbrarla a vivir en una casa, pero debes proporcionarle las condiciones de temperatura y humedad idóneas. La alimentación, sin embargo, será el aspecto que menos problemas te ocasione, ya que solo tendrás que darle comida una vez a la semana. Necesitarás paciencia y mucho rigor si quieres que coja confianza y, desde luego, grandes dosis de precaución para disciplinar a tu Constrictor.  

Las más comunes
Son muchas las boas que existen, pero tres son las más habituales en los hogares. González admite que “cada una de ellas está preparada para socializarse con el tiempo, pero también para atacar si lo ven preciso. La más conocida y deseada por todos es la Boa Constrictor“. Es imprescindible que desde el primer día juguemos con ella y mantengamos contacto corporal. De esta forma llegará a reconocernos y las posibilidades de que nos ataque disminuirán. Tienes que pensar que es una animal doméstico pero, para que te conozca, tienes que divertirte con ella desde pequeña. Una vez mida más de 5 m. será imposible dominarla si nos ataca y este hecho sólo llega a ocurrir por dos motivos: porque no la alimentes adecuadamente o porque no te identifique en un momento dado.

Otra Boa muy común es la de Cola Roja. Es una variedad de la Constrictor que tiene menos fuerza para atacar a sus presas. “No crece demasiado, por eso dentro de este tipo de serpientes es la mascota perfecta. Jamás podría con nosotros en el caso de ser atacados”, nos aclara la veterinaria. Las tiendas de animales y clínicas veterinarias la aconsejan en vez de la Constrictor.

Más pequeña que una Constrictor pero con mucho más carácter es la Boa Esmeralda. Se trata de una culebra de hábitos arborícolas y su vida en libertad transcurre casi todo el tiempo en lo alto de los árboles. Si te decantas por ella, coloca ramas y hojas en su terrario para que se sienta como en casa. Su color verde esmeralda con motivos blancos le permite camuflarse como si de un camaleón se tratase.

Presas vivas como manjar
Si tienes este compañero, la molestia para alimentarlo es muy pequeña. No olvides que comen una vez a la semana y el agua se cambia cada dos o tres días. Aunque en su hábitat natural se alimenten de aves, lagartijas y algún mamífero, tú tendrás que proporcionarle ratones. La especialista  nos explica de manera sencilla la preferencia del boido: “suele querer el alimento vivo, disponible en tiendas de animales o en establecimientos especializados, pero también puedes comprar los roedores muertos o incluso congelados. Resulta más cómodo porque se conservan en un congelador y se descongelan a temperatura ambiente, pero acostumbrarse a este alimento supondrá un largo periodo de adaptación para tu mascota”. La ventaja de este sistema es que nunca podrá ser atacada por el pequeño roedor. Éste en ocasiones deja tuerta a la serpiente a modo de defensa.

Las boas no tienen un sentido de la vista muy desarrollado. “Ven como si fuera por infrarrojos por lo que sentidos como el tacto o el olfato los tienen muy desarrollados“, afirma la experta. Es por ello que la Boa no reconoce a animales muertos, ya que no desprenden el calor corporal que acostumbra a sentir en sus presas. Si te causa problemas alimentarla con presa muerta, tienes que “mover el ratón con un palo y ponérselo cerca de la boca”, asegura Pilar González. De esta forma la motivamos a que pruebe el alimento. Otra opción puede ser calentar el ratón para que tu amiga lo detecte.

La cantidad de comida depende del tamaño de la serpiente y del roedor. Cabe decir que tan importante es darle la cantidad de comida necesaria, un ratón cada seis días, como el no proporcionarle las raciones siguiendo un horario estricto. Si sobrealimentamos a nuestra Boa corremos el riesgo de que padezca de estreñimiento y la visita al veterinario será obligatoria. El agua debe ser cambiada cada dos o tres días. El recipiente que utilicemos no tiene por qué ser grande. De hecho, estos animales necesitan mucho más la hidratación cutánea que cualquier otra; con dos dedos de agua tienen suficiente.

Como cuidar a tu boa
Lo primero que tienes que tener a punto en tu hogar es un terrario apropiado. Las dimensiones deben ir siempre acorde con el tamaño de tu mascota y, si ésta crece, el terrario también. En el caso de quedarse pequeño tu reptil estará incómodo y puede forzar el cristal, así que cámbialo tantas veces comos sea necesario. Si no encuentras el que necesitas en tiendas, siempre puedes fabricarlo o encargarlo. No te olvides de que será el refugio de tu mascota y debe ser seguro. Fíjate bien en que los materiales no sean cortantes o abrasivos y que en la parte de arriba haya agujeros para que respire sin dificultad.

La humedad tiene que ser de un 80% porque están adaptadas a las selvas tropicales. La veterinaria reincide en la humedad diciendo: “es imprescindible incluir una piscina pequeña para que pueda refrescarse siempre que quiera. El agua y la humedad conforman la parte esencial del terrario”. También podemos poner vegetación, ramas y pequeños árboles para lograr una apariencia exótica.

En el caso de que tenga cualquier dolencia acudiremos con ella al especialista en salud animal. Pilar González, concluye explicando que: “el estreñimiento, la poca ingestión de alimentos o pequeñas lesiones en la piel pueden ser motivos alarmantes y no debemos esperar a consultarlo”. La muda, por ejemplo, es una etapa delicada dónde el reptil se desprende de su piel para regenerarla después. Es un momento crítico en el que su estado de vulnerabilidad alcanza un grado máximo: debemos tener especial cuidado porque puede llegar a atacarnos si le molestamos. Otro problema común pero no menos grave es “el silbido que hace cuando respira porque estaríamos ante un problema relacionado con este proceso que habría que tratar”, comenta Pilar González. En definitiva, lo importante es cuidarla y hacerla sentir como en su propio hábita

La tortuga de orejas rojas

 También conocida como Galápago de Florida, responde al nombre científico de Trachemys Scripta Elegans. La mancha de tonalidad rojo que posee a ambos lados del cuello es la razón de su apodo popular, si bien, ese tono va reduciéndose con el paso del tiempo. Su longitud media va de los 12 a los 20 cm., pero se han encontrado ejemplares de 30 cm. Su medio es el acuático-diurno, muda de forma continua y, en cautividad, sufre mucho si no vive en un ambiente cuidado.

Su desarrollo comprende las zonas del sureste de los EE.UU. y el noroeste de México. Desde las granjas estadounidenses de Oklahoma, Texas, Indiana, Kentucky, Kansas, Tennessee y Alabama se distribuye por todo el globo, ya que es una de las mascotas silenciosas más apreciadas. El transporte inadecuado desde las zonas de nacimiento a los países donde es adquirida para la venta suele provocar problemas a esta especie, pues no resiste el cambio climático y las condiciones del viaje. No obstante, actualmente es criada en los propios lugares de distribución.

Un ejemplar en casa
Los cuidados que precisa son muchos y muy especiales, sobre todo en la alimentación y en la prevención de enfermedades. A la hora de apostar por ella, debemos tener en cuenta una serie de premisas básicas tales como su actividad y unos ojos exentos de inflamaciones.

Para un desarrollo más adecuado, el espacio donde resida debe ser amplio y con un volumen de agua lo suficientemente alto (más o menos 3/4 del largo de la tortuga) como para que no echen de menos su hábitat natural. El líquido debe mantener una temperatura de entre 18 y 25º C, por lo que será de gran ayuda un termostato. Incluiremos en el acuario un filtro para cuidar la calidad del agua puesto que la limpieza es un factor fundamental para su supervivencia.

Si no disponemos de un sistema de filtración, el agua se cambiará una vez por semana. También se recomienda la existencia de alguna isleta artificial, un tronco o un montoncito de piedras al que el animal pueda recurrir en el caso de que quiera descansar del medio acuático. Mantendremos esta zona al sol indirecto (no más de 35º C) para que el animal prevenga la aparición de hongos por humedad excesiva.

Cuidados alimenticios
De la administración de una dieta saludable dependerá en alto grado la longevidad de este pequeño animal de compañía. Las elecciones en cuanto a alimentación deben medirse muy bien, puesto que en virtud de la edad de nuestro amigo las necesidades serán diferentes. El grueso de la ingesta contempla las proteínas procedentes de animales en la etapa de desarrollo inicial, mientras que los vegetales representan la opción conveniente durante la madurez. Ante cualquier duda, lo mejor es dejarse aconsejar por un experto. En la misma tienda donde adquirimos nuestro ejemplar se nos darán indicaciones sobre la comida más adecuada.

Uno de los errores repetidos con más frecuencia es la creencia de que la artemia, los camarones, las gambas y el sustento seco en general son exquisiteces que ayudarán a una evolución correcta de la tortuga. La carencia de vitaminas y proteínas desembocará en un reblandecimiento de la concha, párpados extremadamente hinchados, desnutrición y, finalmente, en el fallecimiento de la mascota. No podemos olvidar que los suplementos cálcicos son de vital importancia

Se recomienda la variedad en la dieta del galápago. Las gelatinas que mezclan alimentos pueden alternarse con pollo, hígado, pescado, huevo cocido, almejas y berberechos, invertebrados (criados por nosotros para asegurarnos de que no tienen pesticidas), piensos especiales y, según vayan avanzando en edad, ir incluyendo verduras y hortalizas. Cuando estamos ante ejemplares jóvenes, podemos servirnos de complejos minerales varias veces en semana.

Al principio, los recién nacidos se alimentan de los restos de la cáscara, pero hasta los seis meses deben nutrirse todos los días y después, hasta los dos años, unas cuatro veces por semana. Una vez llegada la edad adulta, una vez a la semana es suficiente.

Datos sobre la reproducción
El apareamiento de las tortugas de orejas rojas sigue unas pautas determinadas y tiene lugar en el quinto o sexto año de vida. Las dimensiones no deben suponer un obstáculo para la reproducción, ya que debe haber espacio para que se lleve a cabo el cortejo. El macho, cuyas extremidades anteriores se diferencian de las de la hembra por ser más largas, mueve enérgicamente las mismas. Tras el consentimiento, el macho monta a la hembra agarrándose a su caparazón. Llama la atención el dimorfismo de esta especie, puesto que el macho es más pequeño en tamaño que la hembra.

La estación primaveral y el final de la estival coinciden con las dos puestas que tienen lugar a lo largo del año. Debemos proveer de tierra a la hembra, ya que la costumbre es excavar huecos en la misma y depositar en ellos los huevos, rugosos al tacto y de color blanco. La futura mamá dará calor a sus crías durante dos meses y medio aproximadamente. Éstas, una vez fuera del cascarón, tienen un caparazón de entre 25 y 30 mm. de diámetro.

Cómo proporcionar calor a un reptil

  Mantas térmicas y alternativas

ReptilExisten muchas clases de reptiles repartidos por todo el mundo, pero todos ellos necesitan de una fuente externa de calor para regular su temperatura corporal. Estos animales son exotermos, es decir, de sangre fría y, aunque producen calor metabólico, no saben cómo conservarlo. En el mercado hay muchos artículos destinados a aumentar la temperatura del terrario para que el animal disfrute de un ambiente agradable y hecho a su medida y necesidades. Desde mantas térmicas a lámparas de rayos ultravioleta, pasando por rocas que emiten calor.

Los reptiles aprovechan el calor y el frío de su entorno para compensar las altas o bajas temperaturas de su cuerpo. De esta forma, se regularán los tejidos de la piel, aumentando la pérdida de calor o la absorción del mismo. En el momento en el que no encuentren la temperatura adecuada, se trasladarán a la zona más caliente, ya que cuando se encuentran en el exterior, procuran ponerse al sol o en un lugar que haya estado expuesto a la luz solar durante mucho tiempo, para que su piel funcione como conductor del calor.

 El papel de las mantas térmicas

Entre los elementos dedicados a conservar la temperatura óptima, encontramos la manta térmica. Se trata de una banda transparente que se adhiere a una de las partes del terrario por la zona exterior. Dispones de diferentes tamaños, dependiendo de las medidas de la zona que se quiera regular. Su función es calentar el substrato del terrario, pero hay que tener en cuenta que se deben dejar bastantes zonas frías para que los animales tengan la opción de cambiar de temperatura y posibilitar la termorregulación.

Reptiles Reptiles

Si fijamos la colchoneta térmica a la base del terrario, debemos incluir substrato, o de lo contrario le produciremos quemaduras en la piel. El grosor de la capa y la modalidad del substrato empleado serán factores imprescindibles para que este calefactor funcione eficazmente, puesto que tienen que ser unos buenos trasmisores de calor. Es perfecto para el mantenimiento de animales del desierto, como iguanas o varanos, que se mantienen activos durante el día. En caso de que el animal se mueva reptando, conviene instalarle el calor en la parte de arriba mediante rayos ultravioleta.

 Adornos térmicos, doble función  (no recomendables)

La última moda en lo que a productos calefactores para terrarios se refiere son los adornos térmicos. Los hallarás en forma de rocas o cuevas en las que tu mascota se puede refugiar o descansar mientras estos elementos desprenden calor hasta conseguir la temperatura adecuada. Son muy esteticos y eficaces porque, además, sirven como adorno. Su “ventaja” es que existe una amplia carta de colores y formas para que elijas el modelo que más se ajuste a tus gustos.Por otra parte, hay que extremar las precauciones con estos artículos, porque pueden producirle quemaduras a la mascota, por lo que Faunya DESACONSEJA el uso de estos artilujios. Para evitar riegos, lo más aconsejable sería colocar un termómetro dentro del terrario. Sin embargo, hay que señalar que hoy en día se han diseñado sistemas alternativos muy eficaces.

Reptil Reptil

Muchas cuevas o rocas llevan incorporado un termostato que mantiene el clima adecuado que el reptil necesita y, además, es capaz de reducir los grados centígrados al anochecer hasta mantenerlo entre 5 y 10º C. De esta forma, protegen de las oscilaciones peligrosas de temperatura, puesto que al alcanzar el calor deseado, se desconectan los sistemas de calefacción.

 

Otras alternativas correctas

Además de los adornos y las mantas térmicas, existen multitud de artículos diseñados para proporcionarle el calor necesario a tu reptil. Puedes encontrar desde cables que se insertan en el substrato del terrario hasta lámparas de cerámica o ultravioletas, con soporte adicional para que, en el caso de que la piel de tu mascota roce el termocalefactor, no sufra quemaduras.La lámpara de cerámica es un radiador que produce calor de forma similar al sol, pero no emite luz. Así calentará eficazmente, porque la calefacción que se emite mediante infrarrojos penetra rápidamente en las escamas y en el tejido de la piel, estimulando el calentamiento. Además, dilata los vasos sanguíneos y aumenta la circulación de la sangre.

Reptil Reptil

Las cintas térmicas o cables se pueden insertar en el substrato, pero para evitar accidentes relacionados con la electricidad, se suelen instalar directamente en la parte exterior del habitáculo, porque su composición permite la rápida propagación del calor por todo el terrario. Se utiliza como calefacción de día para las especies que habitan en el suelo y como propagador de calor para aquellas que duerman en lo alto de las ramas.

La iluminación ultravioleta se suele instalar en una zona donde no se produzca un contacto directo con el animal, como en la parte superior del lugar. Emite luz, además de calor, y se recomienda que sea de pequeño tamaño para aumentar la temperatura parcialmente.

Un anfibio muy particular: la salamandra

 Antiguamente, existía la creencia de que este pequeño reptil, semejante al tritón, podía estar rodeado de fuego sin que éste llegara a hacerle el más mínimo daño, sin quemarle en absoluto. El paralelismo bíblico con la zarza inconsumible que se presentó ante Moisés convirtió a la salamandra en un símbolo de la fe. Al margen de la leyenda, se trata de uno de los anfibios con cola o uroleos más apreciados y llamativos, tanto por los colores de su piel como por su aspecto. Tanto es así que hoy en día no es demasiado raro encontrar este animal como mascota en muchos hogares, especialmente en países asiáticos como Japón.

La salamandra es un animal cuya longitud oscila entre los 12 y los 30 centímetros, pero lo más común es que no superen los 20. Su cuerpo es alargado y su cola, de base ancha, va disminuyendo el grosor a medida que nos acercamos a la punta. Sus miembros, tanto superiores como inferiores, son cortos y gruesos, además de proporcionados. La cabeza es casi tan ancha como larga, es algo aplanada y normalmente con el morro redondeado, pudiendo algunos ejemplares tenerlo algo puntiagudo y es que, sólo en España, existen cinco subespecies de salamandra común.

Respecto a la piel de este anfibio, de color negro, debemos destacar su brillo y lisura y también sus manchas, de carácter irregular y de tonalidad amarilla. Dependiendo de la zona geográfica podemos encontrar distintos colores en lo que concierne a estas manchas, e incluso en su forma, pudiendo presentarse también a modo de franjas. Podremos diferenciar una salamandra macho de una hembra porque el cuerpo del macho es más estilizado que el de la hembra, es decir, más delgado y también más recortado.

Para defenderse de sus cazadores, disponen de un mecanismo de defensa basado en unas glándulas repartidas por su cuerpo que segregan un líquido denso y blancuzco que provoca serias irritaciones en lugares delicados como la boca, nariz, ojos, etc.

¿Dónde viven las salamandras?
Su hábitat es el ambiente nocturno, principalmente forestal, en las riberas o en las laderas poco luminosas pero cercanas al agua o a lugares húmedos como huertas, pinares, con abundancia de líquenes con los que cubrir su suelo, etc. Es decir, siempre huyen de los lugares secos, prados y de zonas con sequía. Por el día, las salamandras permanecen ocultas entre las rocas o pequeñas cuevas naturales, resguardándose del abrasador sol. Su adaptabilidad supera los 1.800 metros por encima del nivel de mar pero su existencia está amenazada por la tala de bosques y por los incendios.

Se desplaza de forma lenta y pausada y solamente en los días de abundante lluvia puede desarrollar su actividad cotidiana por el día, mientras el sol está medio oculto. Las estaciones del año también influyen en el desarrollo vital de este anfibio, puesto que los meses de acuciante calor y los extremadamente fríos están dedicados al letargo de la especie.

Para encontrar salamandras en España debemos mirar hacia el norte de la península, en Galicia, pero sobre todo buscaremos en los sistemas montañosos tales como el Bético, el Penibético o el Central.

La reproducción de la salamandra
La estación adecuada para su reproducción es el otoño, puesto que es el periodo en el que estos animales se ponen en celo. El apareamiento tiene lugar en la tierra y principalmente de noche. El macho comienza la cópula situándose encima de la hembra y va deslizándose hacia abajo rítmicamente. Al principio es la hembra la que, en su propio cuerpo, desarrolla los huevos, pero el parto tiene lugar en pequeños charcos o concentraciones de agua. Generalmente, las larvas suelen nacer entre los meses de diciembre y febrero.

El número de larvas que puede llegar a alumbrar una salamandra hembra es de hasta 85-90 pero, por regla general, no se supera en 30-40 en cada parto. La capacidad de nadar es innata en las larvas que, al principio, son grisáceas con reflejos metálicos para, poco a poco, ir adquiriendo las típicas manchas amarillas en un tiempo aproximado de 3 ó 4 meses, al igual que la desaparición de las branquias. La cabeza de los recién nacidos es ancha y sus patas están perfectamente constituidas. Las larvas abandonan el hábitat acuático cuando su longitud sobrepasa los 6 centímetros.

Al llegar a la juventud con la metamorfosis, son muy similares a los adultos, pero no alcanzar la madurez sexual hasta pasados 3 ó 4 años, momento en el que ya son capaces de reproducirse y de perpetuar la especie.

La comida y las costumbres
Hay que diferenciar la alimentación de las salamandras en sus primeros meses de vida de lo que luego será su dieta cuando éstas sean adultas. Las salamandras neonatas comen principalmente pequeños crustáceos y las larvas de insectos y gusanos. Cuando alcanzan la edad madura, la ingestión de sustento es mayor y se compone fundamentalmente de invertebrados de cuerpo blando. Entre sus manjares favoritos debemos distinguir los artrópodos y arácnidos de reducido tamaño, gusanos y lombrices de tierra, caracoles o babosas, insectos de la familia de los coleópteros.

Desde el otro punto de vista, es decir, los animales que suponen una amenaza para la salamandra por ser parte importante del menú de los mismos, están la culebra de collar, la culebra viperina, las víboras en general y la nutria. También incorporan la salamandra como plato culinario favorito, animales como los erizos, los rapaces, las urracas y algunas especies de peces.

Tarántulas

   Una mascota un tanto “especial”

Cuenta una leyenda medieval de la ciudad italiana de Tarento que la mordedura de estas arañas acarreaba irremediablemente la muerte, a menos que el pobre afectado bailara y danzara hasta el agotamiento para poder expulsar el veneno por medio del sudor fruto de su titánico esfuerzo. De esta forma, el baile de la tarantela suponía el mejor remedio para evitar un desenlace fatal.

La verdad es que los arácnidos han estado muy vinculados a la historia del hombre desde tiempos muy antiguos. Un mito griego cuenta que Aracne, una de las mejores tejedoras de todo el país, desafió a Atenea en un alarde de vanidad para demostrar que ella era la que mejor tejía. La ofensa contra los dioses al representarles en su tela como locos y borrachos, produjo la cólera de Atenea, que la condenó a tejer hasta el fin de los tiempos.

Hoy, el cine fantástico ha contribuido a que, cada vez que se menciona la palabra araña, en la persona que la escucha se produzca un gesto de asco, inquietud o incluso pánico. Pero no a todas las personas les repugnan estos ‘animalitos’. Actualmente, son muchos los que quieren tener una araña en su casa como animal de compañía. Sin embargo, el desconocimiento de esta especie trae como consecuencia que no se le presten los cuidados apropiados que necesita para vivir en buenas condiciones.

Características generales y fisionómicas

Existen más de 40.000 especies de arañas y su función principal en la naturaleza es depredar el gran número de insectos que existe. Las tarántulas, en su mayoría, son originarias del Centro y Sur de América y tienen un periodo de vida de 12 a 15 años. Al contrario de lo que mucha gente cree, el tamaño de éstas no tiene nada que ver con su toxicidad.

Poseen cuatro pares de patas y en lugar de antenas tienen quelíceros, que son apéndices terminales provistos de un gancho conectado a una glándula venenosa que inyecta a sus presas. Aunque la mayoría de los arácnidos son venenosos, pocos tienen la fuerza necesaria para inyectar su veneno y, aun lográndolo, sólo unas pocas llegarían a igualar su picadura a la de una avispa o una abeja. Lo que sí debemos saber, es que la mordedura es capaz de producir una infección bacteriana, por ello se aconseja lavar y tratar la zona con antiséptico.

Tienen cuartro pares de ojos simples, con la particularidad de que unos están adaptados para ver de noche y otros de día. Segregan un tipo de seda con la que fabrican sus telas, ayudándose de las patas posteriores que utilizan como peine. De esta forma, cuando algún insecto cae en su tela, la araña lo envuelve en seda y luego succiona sus jugos.

Los artrópodos carecen de esqueleto interno como el que tienen los mamíferos, los peces, los reptiles o las aves. En su lugar presentan una estructura rígida externa (exoesqueleto) que en el caso de las tarántulas no crece, lo que implica que para crecer tienen que pasar una serie de mudas de exoesqueleto, hasta haber alcanzado su etapa de madurez. Durante la muda, es fundamental no molestarla, ya que está indefensa y un movimiento forzado puede deformarle los miembros.

La piel antigua puede retirarse con mucho cuidado y extenderse, de forma que se endurezca en la disposición que se quiera y así, poder conservarla y estudiarla. Las tarántulas que se han popularizado son, en su mayoría, dóciles con los humanos. Por ello, pueden estar en casa sin el temor de que, si se escapan de su terrario, representarán un peligro para la familia

Accesorios y cuidados necesarios
A muchos arácnidos los caracteriza un pelaje que cubre patas y cuerpo. En el caso de la tarántula éste es más evidente en el abdomen y en la parte inferior de las puntas de las patas donde adquiere visos iridiscentes. Se aconseja el uso de guantes para manipular a la mascota, ya que este vello puede dar lugar a alergias en personas sensibles.

Conviene tener muy claro que a algunas tarántulas no les agrada que las toquen, ya que lo consideran una violación de su intimidad, aunque otras especies tranquilas lo aceptan con agrado. Cuando se haga es importante no apretar al animal. Hay que usar la mano como soporte, pasándola de una a otra si se decide a caminar.

A la tarántula hay que proporcionarle un hábitat lo más similar al natural. Para eso, se recomienda utilizar una pecera de vidrio horizontal de aproximadamente 20 litros. Debe ser bien alta para evitar que se escape. Hay que ponerle una tapa térmica con orificios para fomentar la ventilación y, por supuesto, una capa de gravilla fina que le sirva de suelo.

Además, es necesario mantener una temperatura de entre 21 y 24 ºC, aunque esto dependerá del lugar de origen del animal. La humedad también habrá de mantenerse. Para que su nueva casa no sea tan aburrida, se puede decorar la pecera de la tarántula con piedras, arena y algunas pequeñas plantas.

En cuanto a su alimentación, no hay que olvidar que estos animales requieren alimentos vivos, pues su dieta consiste en una gran variedad de insectos. Lo mejor es darles larvas, gusanos, grillos, de tamaño pequeño o adecuado a su tamaño. También hay que ponerles un recipiente con agua, y es importante recordar que es recomendable poner a una sóla tarántula por pecera.

Tigre de Tasmania (Thylacinus cynocephalus)

 

 


El tigre de tasmania o tilacino (Thylacinus cynocephalus), también es conocido como lobo de Tasmania o lobo marsupial; este no era un cánido, sino un carnívoro marsupial de tamaño medio, nativo de Australia.

El último informe confirmado de un tilacino en el medio silvestre es de 1930, mientras que el último animal en cautividad murió en le Zoo Hobart en 1936. Desde entonces han habido informes de avistamientos, incluso grabaciones en video, pero sin llegarse a confirmar nunca que fueran tigres de tasmania; también se han organizado búsquedas sin éxito.

Esta especie, que en 1965 ya fue mencionada como muy rara, se consideró ya extinta en 1982 (Thornback and Jenkins 1982), y se clasificó como tal según la UICN en 1986 al pasar los 50 años necesarios para que entre en esta categoría.

En 2002 se consiguió replicar ADN apto para implantar en células y trabajar con las mismas, con la esperanza de algún día poder clonarlo y volver a la vida a esta especie. Este trabajo se realizó a partir de ADN de una cría de 1866 conservada en alcohol y formalina en un museo; pero en 2005, el Gobierno Australiano paró este proyecto de momento.

Por otro lado, en mayo de este año (2008) un grupo de científicos de las universidades de Melbourne y Texas han conseguido extraer un gen del extinto tilacino (Thylacinus cynocephalus), también conocido como lobo o tigre de Tasmania, e introducirlo en un embrión de ratón. De momento lo que se espera es conseguir un ratón rayado y, como mucho, que cuente con una bolsa (marsupial) como la que tenían las hembras de esta especie. Lo que se espera en un futuro es conseguir clonar a un ejemplar completo de esta especie.

CARACTERÍSTICAS

El tilacino era un carnívoro con cuerpo estilizado y patas finas y no muy largas. Su pelaje era corto con rayas atigradas en la grupa y en la cola; estas rayas le servían de camuflaje a la hora de cazar.

Sus mandíbulas, con 46 dientes, se habrían muchísimo (aproximadamente hasta 120º), permitiendole agarrar y alimentarse de grandes trozos de carne.

Su cuerpo tenía una longitud de aproximadamente 1 m., y una cola de unos 50 cm.; tenía de 2 a 4 crías.

AMENAZAS

Se le consideraba como una amenaza para el ganado doméstico y de caza, y fue perseguido y envenenado desde 1840 hasta 1909.

Además la caza, la modificación del hábitat, el aumento de la competencia con los perros domésticos y las enfermedades han contribuido a la desaparición de esta especie.

MEDIDAS DE CONSERVACIÓN

En 1938 recibió completa protección jurídica, y en 1966 se creó una reserva de caza de 647.000 hectáreas.en el sudoeste de Tasmania, en parte para proteger a los animales que pudieran permanecer en la zona si es que los había.

HÁBITAT Y ÁREA GEOGRÁFICA

El hábitat preferido de la especie probablemente fuera el de zonas forestales abiertas o pastizales; sin embargo, la última población seguramente ocuparía los lugares menos accesibles, como la densa selva del suroeste de Tasmania

Este animal era endémico a Australia, y se encontraba solo en la isla de Tasmania

TAXONOMÍA

Reino: ANIMALIA

Filo: CHORDATA

Clase: MAMMALIA

Orden: DASYUROMORPHIA

Familia: THYLACINIDAE

Nombre científico:
Thylacinus cynocephalus

Autor de la especie:
Harris, 1808

Nombre común:
Inglés: Tasmanian Tiger, Tasmanian Wolf, Thylacine

 

La rana, una mascota exótica

 

Existen diferentes especies del reino animal que sustituyen a los típicos animales de compañía como el perro o el gato. Si decides adquirir como mascota una rana, quizá no podrás acariciarla ni jugar con ella, pero simplemente observándola, disfrutarás de sus extraordinarias cualidades.

En los últimos años, las mascotas exóticas han aumentado considerablemente en los hogares. La rana, el gecko, el varano o las míticas serpientes se convierten en uno más de la familia. El estrés que actualmente acompaña al hombre hace que éste elija animales que le ofrezcan comodidad y cuantas más ventajas mejor: son animales que no necesitan salir a la calle, e incluso no es necesario tener que pasar muchas horas a su lado para que no se sientan solos.

Interesante anfibio
Al nacer, tu original mascota respira a través de branquias y poco a poco se va convirtiendo en un animal con respiración pulmonar. Los anfibios poseen unos pulmones algo pequeños, por lo que reciben el oxígeno a través de la respiración cutánea. Casi todos dependen en gran medida del agua.

Su piel es suave y húmeda. Existen decenas de especies de ranas, las hay más o menos oscuras y de diferente color. Una de sus características principales son sus ojos grandes y saltones que las permiten ver casi en todas las direcciones.

Los atributos del renacuajo son sus patas traseras y sus dedos dotados de una membrana que le permite dar grandes saltos y nadar de forma excelente. Pero no debes olvidar que a los batracios no les gusta que les cojan y que les acaricien. Recuerda que tu mascota no es un perro y el tacto y calor que desprende tu mano es muy incómodo para ellas, llegando a producirlas estrés.

Recomendaciones para el terrario
Antes de que tu nuevo amigo llegue a tu hogar, tienes que crear un ambiente que imite su ecosistema natural utilizando un acuaterrario. El tamaño irá en función del número de ranas que quieras tener.

Las ranas acuáticas son animales sucios, por lo que el recipiente en el que vivan posiblemente desprenderá un fuerte olor. Instala un filtro que lo mantenga limpio. Además, no olvides que la cubierta superior del habitáculo tiene que tener una ventilación adecuada.

Todos los animales necesitan higiene para crecer y madurar con salud. Es aconsejable que hagas periódicamente una limpieza general del terrario y de los accesorios del mismo siguiendo las indicaciones que te den los expertos de esta inusual pero interesante mascota.

Consigue recrear su hábitat
A los batracios les encanta la humedad. Destina una zona del terrario al emplazamiento de un área con agua y otra que permanezca seca para que puedan acceder a la superficie siempre que quieran.

Para conseguir recrear su hábitat tienes que decorar el habitáculo de tu mascota. Existen gravas o arenas especiales que imitan al sustrato. A las ranas les gustan las plantas acuáticas, así que, a parte de adornar el terrario, les harán sentirse más cómodas. Crea cuevas o refugios con piedras o maderas, pero siempre certificando que lo que introduces no es tóxico.

Alimenta a tu mascota
La mayoría de las ranas ingieren alimentos vivos; el movimiento de los insectos es lo que realmente las incita a comer. La rana caza con su lengua, la cual se encuentra recubierta de una sustancia pegajosa que ayuda a que los insectos se queden pegados. Esta cualidad las convierte en auténticas cazadoras.

En cuanto a su alimentación, señalar que se compone de insectos y otros invertebrados pequeños. Un alimento que encontrarás fácilmente en los establecimientos específicos para animales es la artemia salina, un pequeño organismo que vive en las aguas salinas de todo el mundo. Es la presa viva más adecuada, por su alto contenido en proteínas, para la alimentación de muchos anfibios, varias especies de peces y crustáceos marinos.

Periodo reproductor
Lo normal es que las fases de reproducción se realicen entre abril y mayo. Durante esta época, los machos llaman la atención de las hembras lanzando reclamos sonoros. La hembra pone los huevos sobre la vegetación y el macho los insemina con su esperma. Observarás como el macho agarra fuertemente a la hembra y simulan una cópula interna.

Sin embargo, ciertas investigaciones afirman que una vez que el macho fertiliza los huevos y abandona con la hembra el lugar, es otro macho el que vuelve a inseminar de nuevo esos huevos. Esta manera de actuar consigue que un mayor número de huevos sea fecundado.

Cerditos: la nueva mascota

  Aunque pueda parecer increíble, tener un cerdo en casa como animal de compañía es un fenómeno en expansión. Muchas personas se han dejado seducir ya por estas encantadoras y simpáticas mascotas, entre ellas, algunas celebridades como George Clooney.

Estos cerditos, aunque pertenecientes a la misma especie, no son los mismos animales que pueblan las granjas de muchos lugares. En realidad se trata de cerditos enanos vietnamitas que, gracias a un adiestramiento concienzudo, son capaces de convertirse en una mascota divertida, juguetona y obediente capaz de alegrar cualquier hogar.

Con un poco de paciencia, cariño y atención, podemos hacer de este exótico animal uno de nuestros mejores amigos. Si a esto le añadimos una buena educación, estos animales se dejarán acariciar, comerán de nuestra mano, podremos pasearlo con su correa, se dejará bañar… aunque si el adiestramiento no es lo nuestro, siempre podemos recurrir a especialistas en estas disciplinas.

Una de las mayores virtudes de estas simpáticas mascotas es su gran olfato, lo que les convierte en buenos rastreadores. Aparte de su ya conocida utilización como buscadores de trufas, en algunos países se utilizan para detectar explosivos y alijos de droga.

Sus primeras semanas de vida
A las cuatro semanas de su nacimiento, las crías se destetan. Durante todo ese tiempo, la madre cuida de sus cerditos y les enseña, por eso es esencial que la madre esté serena y reine la quietud en este periodo. Si la madre se siente cómoda entre los seres humanos, lo más probable es que los pequeños cerditos recién nacidos se muestren confiados en compañía de personas.

En las dos primeras semanas de vida, las crías comienzan a descubrir sus sentidos: observan las cosas, identifican olores y objetos. Tras las cuatro semanas de lactancia, separamos a las crías de su madre. En ese tiempo el cerdito habrá tenido que reconocer el olor del hombre y sentirlo como algo cercano. Tendremos que acostumbrarle a comer alimento sólido y a no tener miedo de la presencia de personas.

Alimentación y cuidados
Los cerditos vietnamitas son omnívoros y, como tales, comen de todo, aunque existen compuestos de cereales que son los más adecuados para su nutrición, acompañados de una suficiente variedad de hortalizas, frutas y verduras. Nunca le daremos a estas mascotas pienso para cerdos, ya que este producto está pensado para cebarlos. Debemos evitar que el cerdo caiga en la obesidad, ya que entonces sólo querrá comer y estar tumbado, por no hablar de las complicaciones que esta situación acarrea para su salud.

Al contrario de lo que se suele pensar del género porcino, los cerditos vietnamitas no huelen mal. Tendrás que bañarlos de vez en cuando, cada tres o cuatro meses. Estos animales no sudan, así que sólo huelen a lo que está en su entorno. Hacen sus necesidades cuidadosamente en su arenero y nunca entran en contacto con sus heces como se podría pensar. Además, si la arena está cerca de la zona donde duerme o come, se negará a dormir ahí o alimentarse.

Como ves, son bastante pulcros. Tampoco necesitan cuidados especiales, salvo algunas vacunas similares a las de los perros, y la desparasitación cada cierto tiempo. Los baños no deben ser muy frecuentes, pero son necesarios, ya que mejoran la salud de su piel y su pelo.

Conociéndolos mejor
Estos animales son casi siempre de color negro, aunque, con excepciones, pueden presentar manchas blancas, sobre todo en el vientre, la cola o las patas. Las variedades que disponen de mayor cantidad de manchas blancas y de mayor extensión corresponden a ejemplares que, mediante procesos de crianza, se han modificado genéticamente.

Los cerditos vietnamitas adoran conocer lugares nuevos, pasear, aventurarse en sitios desconocidos. Por tanto, es un dato de su carácter que tendremos que tener en mente si queremos que nuestra mascota viva en semilibertad. Por cierto, ten cuidado con darle la vuelta con las patas arriba: no hay nada que les desagrade más que esto, ya que se sienten inseguros y amenazados.

La rana verde de Carolina (Hyla Cinerea)

 Hyla Cinerea, su atractivo está en el color

Para los amantes de los animales exóticos, la ranita verde de Carolina puede ser, sin duda, una buena alternativa que hará las delicias de los seguidores de este tipo de mascotas. Su cuerpo es delgado y tiene gran agilidad, lo que la convierte en una excelente saltadora y trepadora. ¿A qué esperas para disfrutar de la compañía de esta divertida saltarina?

Ágil, saltadora y trepadora
Una de las características determinantes de estos pequeños anfibios es su color verde intenso que varía de verdoso-gris a verde amarillento en base a factores como las temperaturas o la época de celo.

A menudo vemos en estos pequeños animales una raya blanca o amarillenta en cualquier lado del torso que cambia de tamaño y anchura según el individuo. La distinción entre macho y hembra salta a la vista, ya que ésta última es siempre la de mayor envergadura.

En cuanto al tamaño señalar que, en edad adulta, oscila entre 6 y 6,5 cm., lo que hace aún más atractiva la idea de hacerse con esta pequeña amiga, sobre todo si tenemos en cuenta las reducidas dimensiones de los hogares en la actualidad.

Conocer su hábitat natural
Su origen se sitúa en el sureste de Estados Unidos donde es uno de los anfibios más comunes y abundantes. Los lugares favoritos de estas ranitas son las orillas de los arroyos. Su curiosidad las lleva a escalar hasta las plantas más altas que sobresalen del agua, desde donde pueden controlar la zona en la que se encuentran.

Los arbustos y los bordes de los lagos les sirven también de morada. Les gusta ocultarse en el musgo o debajo de la corteza de los árboles evitando así posibles peligros y convertirse en primer plato de ciertos depredadores.

Apuntes sobre su reproducción
Si queremos disfrutar de una gratificante experiencia, nos decidiremos a favorecer la descendencia de nuestra mascota, pero es muy importante que conozcamos algunos datos, además de consultar con especialistas y veterinarios. El periodo de reproducción de la ranita verde de Carolina comprende los meses de abril a agosto. La temperatura influye en gran medida en este proceso. El canto del macho (croar) atrae a la hembra hasta que se produce el apareamiento.

Cuando sus huevos son maduros, las hembras entran en el agua y los colocan para que después sean fecundados por el macho. Normalmente, son de color negro o pardo y blanco, y se encuentran en la superficie del agua o en sus proximidades, bajo la vegetación flotante, formando una especie de racimos.

Transcurrido un periodo de entre cuatro ó seis días, estos huevos eclosionan dejando salir a los pequeños renacuajos, que alcanzarán su completa metamorfosis en un plazo aproximado de cinco semanas. Tendrá que pasar un año para considerar adultos a los recién nacidos. Llegado este momento alcanzarán su madurez sexual.

Llévate una ranita verde a casa
Es divertido adquirir una ranita verde como mascota porque de esta forma nos desligamos un poco de la mascota común como el perro o el gato. Además este anfibio tiene la ventaja añadida de que no necesita paseos, ni demasiado espacio, una alimentación costosa. Cuando conseguimos un animal de estas características, debemos tener muy en cuenta el lugar en el que habitará y sus cuidados alimenticios. Hay que evitar cambios bruscos de temperatura que podrían ocasionar problemas en nuestra ranita. La temperatura oscilará entre 22-28º C.

En cuanto a su alimentación, señalar que se basa en insectos y otros invertebrados pequeños, por lo que no será costoso o complicado conseguir sus comestibles en en establecimientos específicos. Es preferible que acudas a ellos y así evitar que insectos recogidos por ti puedan transmitir algún tipo de enfermedad a tu ranita.

Preparar un acuaterrario
Apostaremos por un terrario más alto que largo para que la ranita pueda escalar a sus anchas, evitando así que pueda estresarse por el tamaño del habitáculo. Por otro lado, el terrario debe constar de una parte acuática que ocupe la mayoría de la superficie del suelo, ya que se trata de un medio necesario e indispensable para su buen desarrollo.

Para el fondo del acuaterrario emplearemos turba y tierra de bosque mezcladas, además de grava de acuario para la parte acuática. Debemos acondicionar su casa con ramas y elementos que le permita trepar como, por ejemplo, plantas y ramas. Los expertos aconsejan que se recurra a materiales artificiales o plantas que requieran mucha humedad, evitando las que tengan espinas puesto que podrían dañar a nuestro pequeño anfibio.

Enlace del canto http://www.eleuthare.com/sounds/cinerea.aiff

Así caza el dragón de Komodo

El dragón de Komodo de Indonesia es el reptil más grande del mundo y también uno de los más eficaces “asesinos” del reino animal. Investigadores de la Universidad australiana de Melbourne acaban de descubrir que el secreto está en su veneno.

Hasta ahora se pensaba que la mordedura del monstruo de Komodo era infecciosa debido a unas bacterias contenidas en su boca, y que era el ataque de estos gérmenes lo que ponía fin a la vida de sus víctimas. Pero Bryan Fry y su equipo han descartado esta hipótesis tras descubrir glándulas de veneno en el cráneo animal que provocan una severa parálisis a quienes reciben una mordedura del reptil. Analizando el veneno, los científicos han descubierto que actúa dilatando los vasos sanguíneos e impidiendo la coagulación de la sangre, lo que provoca un ‘shock’ en la víctima. Fry examinó también los fósiles de un dragón gigante extinto conocido como Megalania (Varanus prisca) para averiguar si también poseía este tipo de glándulas venenosas. Sus resultados, publicados hoy en la revista PNAS, revelaron que este lagarto de más siete metros de longitud fue uno de los animales venenosos más grandes que ha existido sobre la Tierra.

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Retrato del Dragón de Komodo (Varanus komodoensis), el saurio vivo de mayor tamaño. / Chris Kegelman

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La mordedura del monstruo de Komodo es mucho más débil que la del cocodrilo. Pero sus presas mueren desangradas víctimas de un potente veneno anticoagulante. / Chris Kegelman

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El dragón de Komodo ante una de sus presas, un enorme búfalo. / Chris Kegelman