Proximamente estaremos en reformas

Proximamente en construccion

Con nuestro afan de mejorar dia a dia en FAUNYA proximamente estaremos mudando nuetro sitio a un servidor mas grande y mas potente. Aun estamos en la etapa de preparativos, pero queremos avisarte que se vienen cambios y todos muy buenos.

Los mantendremos informados

II concurso de Fotografia en Faunya

El dia 1 de Mayo comenzó al segundo certamen de fotografias con suculento premio para el ganador, se tendra en cuenta la calidad de la fotografia, el encuadre y el enfoque. Podeis ir pensando vuestras fotos. Para mas informacion click Aqui

 

Los mejores amigos de los perros

Los mejores amigos de los perrosCuando se trata de adquirir nuevas habilidades, los perros lo tienen mucho más fácil si en su dieta se incluyen dos antioxidantes: la acetil-l-carnitina y el ácido alfa-lipóico. Esa es la conclusión de un nuevo estudio publicado en la revista científica FASEB. Aunque ya se conocían algunos efectos positivos de estos componentes, se trata de “la primera vez que han sido probados en caninos, que tienen cerebros biológicamente similares a los humanos”, aseguran los autores.

En sus experimentos con perros beagle de edad avanzada, los animales debían encontrar comida marcada con pinzas de madera amarillas. En el primer intento, el 66% de los canes que tomaron suplementos conseguían resolver la prueba, frente a un 33% de éxito en el grupo que mantenía una dieta normal. Después de varias semanas de entrenamiento, las diferencias aumentaban. “En estudios con otros mamíferos habíamos demostrado que estos suplementos mejoran la memoria y el nivel de energía”, explica Tory Hagen, profesor del Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregón (EE.UU.). “Ahora vemos que los animales que los ingieren aumentan su capacidad de aprender cosas nuevas, incluso en edades avanzadas”, añade.

Los investigadores creen que, a largo plazo, los antioxidantes podrían atenuar el declive cognitivo propio de la edad incluso en humanos, gracias a su capacidad de combatir el deterioro de las mitocondrias -las “centrales energéticas” celulares-, a las que Hagen identifica como “el talón de Aquiles del envejecimiento”.

La boa: una serpiente sin colmillos

 Cada vez hay más personas que optan por animales exóticos como mascotas. Los reptiles en general y la Boa en particular se convierten en  compañeros excelentes por antonomasia, pero cuidado con dejarnos llevar por la estridencia que caracteriza el tener esta clase de animales, ya que si no contamos con alguna experiencia previa, pueden ser peligrosos y difíciles de manejar. Las boas no disponen de colmillos, así que pertenecen al grupo de reptiles no venenosos, una gran ventaja si queremos tener una en casa. Lo que sí deberás considerar es su alta longevidad, ya que llega a vivir hasta 30 años.

Propia de Sudamérica este reptil puede llegar a pesar “hasta 30 k. y alcanzar una longitud de 10 m.”, tal y como señala Pilar González, veterinaria especializada en animales exóticos. Su cabeza triangular separada del cuello y la fuerza que le conceden sus anillos, convierten a este ejemplar en una feroz mascota. Adaptada a ambientes diferentes como playas, bosques, desiertos o manglares, no es difícil acostumbrarla a vivir en una casa, pero debes proporcionarle las condiciones de temperatura y humedad idóneas. La alimentación, sin embargo, será el aspecto que menos problemas te ocasione, ya que solo tendrás que darle comida una vez a la semana. Necesitarás paciencia y mucho rigor si quieres que coja confianza y, desde luego, grandes dosis de precaución para disciplinar a tu Constrictor.  

Las más comunes
Son muchas las boas que existen, pero tres son las más habituales en los hogares. González admite que “cada una de ellas está preparada para socializarse con el tiempo, pero también para atacar si lo ven preciso. La más conocida y deseada por todos es la Boa Constrictor“. Es imprescindible que desde el primer día juguemos con ella y mantengamos contacto corporal. De esta forma llegará a reconocernos y las posibilidades de que nos ataque disminuirán. Tienes que pensar que es una animal doméstico pero, para que te conozca, tienes que divertirte con ella desde pequeña. Una vez mida más de 5 m. será imposible dominarla si nos ataca y este hecho sólo llega a ocurrir por dos motivos: porque no la alimentes adecuadamente o porque no te identifique en un momento dado.

Otra Boa muy común es la de Cola Roja. Es una variedad de la Constrictor que tiene menos fuerza para atacar a sus presas. “No crece demasiado, por eso dentro de este tipo de serpientes es la mascota perfecta. Jamás podría con nosotros en el caso de ser atacados”, nos aclara la veterinaria. Las tiendas de animales y clínicas veterinarias la aconsejan en vez de la Constrictor.

Más pequeña que una Constrictor pero con mucho más carácter es la Boa Esmeralda. Se trata de una culebra de hábitos arborícolas y su vida en libertad transcurre casi todo el tiempo en lo alto de los árboles. Si te decantas por ella, coloca ramas y hojas en su terrario para que se sienta como en casa. Su color verde esmeralda con motivos blancos le permite camuflarse como si de un camaleón se tratase.

Presas vivas como manjar
Si tienes este compañero, la molestia para alimentarlo es muy pequeña. No olvides que comen una vez a la semana y el agua se cambia cada dos o tres días. Aunque en su hábitat natural se alimenten de aves, lagartijas y algún mamífero, tú tendrás que proporcionarle ratones. La especialista  nos explica de manera sencilla la preferencia del boido: “suele querer el alimento vivo, disponible en tiendas de animales o en establecimientos especializados, pero también puedes comprar los roedores muertos o incluso congelados. Resulta más cómodo porque se conservan en un congelador y se descongelan a temperatura ambiente, pero acostumbrarse a este alimento supondrá un largo periodo de adaptación para tu mascota”. La ventaja de este sistema es que nunca podrá ser atacada por el pequeño roedor. Éste en ocasiones deja tuerta a la serpiente a modo de defensa.

Las boas no tienen un sentido de la vista muy desarrollado. “Ven como si fuera por infrarrojos por lo que sentidos como el tacto o el olfato los tienen muy desarrollados“, afirma la experta. Es por ello que la Boa no reconoce a animales muertos, ya que no desprenden el calor corporal que acostumbra a sentir en sus presas. Si te causa problemas alimentarla con presa muerta, tienes que “mover el ratón con un palo y ponérselo cerca de la boca”, asegura Pilar González. De esta forma la motivamos a que pruebe el alimento. Otra opción puede ser calentar el ratón para que tu amiga lo detecte.

La cantidad de comida depende del tamaño de la serpiente y del roedor. Cabe decir que tan importante es darle la cantidad de comida necesaria, un ratón cada seis días, como el no proporcionarle las raciones siguiendo un horario estricto. Si sobrealimentamos a nuestra Boa corremos el riesgo de que padezca de estreñimiento y la visita al veterinario será obligatoria. El agua debe ser cambiada cada dos o tres días. El recipiente que utilicemos no tiene por qué ser grande. De hecho, estos animales necesitan mucho más la hidratación cutánea que cualquier otra; con dos dedos de agua tienen suficiente.

Como cuidar a tu boa
Lo primero que tienes que tener a punto en tu hogar es un terrario apropiado. Las dimensiones deben ir siempre acorde con el tamaño de tu mascota y, si ésta crece, el terrario también. En el caso de quedarse pequeño tu reptil estará incómodo y puede forzar el cristal, así que cámbialo tantas veces comos sea necesario. Si no encuentras el que necesitas en tiendas, siempre puedes fabricarlo o encargarlo. No te olvides de que será el refugio de tu mascota y debe ser seguro. Fíjate bien en que los materiales no sean cortantes o abrasivos y que en la parte de arriba haya agujeros para que respire sin dificultad.

La humedad tiene que ser de un 80% porque están adaptadas a las selvas tropicales. La veterinaria reincide en la humedad diciendo: “es imprescindible incluir una piscina pequeña para que pueda refrescarse siempre que quiera. El agua y la humedad conforman la parte esencial del terrario”. También podemos poner vegetación, ramas y pequeños árboles para lograr una apariencia exótica.

En el caso de que tenga cualquier dolencia acudiremos con ella al especialista en salud animal. Pilar González, concluye explicando que: “el estreñimiento, la poca ingestión de alimentos o pequeñas lesiones en la piel pueden ser motivos alarmantes y no debemos esperar a consultarlo”. La muda, por ejemplo, es una etapa delicada dónde el reptil se desprende de su piel para regenerarla después. Es un momento crítico en el que su estado de vulnerabilidad alcanza un grado máximo: debemos tener especial cuidado porque puede llegar a atacarnos si le molestamos. Otro problema común pero no menos grave es “el silbido que hace cuando respira porque estaríamos ante un problema relacionado con este proceso que habría que tratar”, comenta Pilar González. En definitiva, lo importante es cuidarla y hacerla sentir como en su propio hábita

Silencio en las charcas

Silencio en las charcasNo cabe duda. Las ranas están desapareciendo de los ecosistemas de todo el mundo a gran velocidad. Se calcula que más de 100 especies se han extinguido desde 1980. Y puede que sea sólo el principio.

En un artículo publicado en la revista PLoS ONE, un equipo de expertos llama a la acción. Y lo justifica con nuevos datos derivados del análisis de más de 500 secuencias de ADN en el llamado “Escudo de Guayana”, una región de sudamérica donde se encuentra la mayor selva tropical virgen. El francés Antoine Bouquet, coautor del trabajo, explica que las muestras revelan una sorprendente biodiversidad entre los anfibios, con un número de especies que podría doblar a las estimaciones anteriores. “Hemos subestimado a las ranas”, dice Bouquet, que nos recuerda que estos animales son los “canarios de la mina de carbón”, y que su actual declive es un indicador de la crisis medio ambiental.

La tortuga de orejas rojas

 También conocida como Galápago de Florida, responde al nombre científico de Trachemys Scripta Elegans. La mancha de tonalidad rojo que posee a ambos lados del cuello es la razón de su apodo popular, si bien, ese tono va reduciéndose con el paso del tiempo. Su longitud media va de los 12 a los 20 cm., pero se han encontrado ejemplares de 30 cm. Su medio es el acuático-diurno, muda de forma continua y, en cautividad, sufre mucho si no vive en un ambiente cuidado.

Su desarrollo comprende las zonas del sureste de los EE.UU. y el noroeste de México. Desde las granjas estadounidenses de Oklahoma, Texas, Indiana, Kentucky, Kansas, Tennessee y Alabama se distribuye por todo el globo, ya que es una de las mascotas silenciosas más apreciadas. El transporte inadecuado desde las zonas de nacimiento a los países donde es adquirida para la venta suele provocar problemas a esta especie, pues no resiste el cambio climático y las condiciones del viaje. No obstante, actualmente es criada en los propios lugares de distribución.

Un ejemplar en casa
Los cuidados que precisa son muchos y muy especiales, sobre todo en la alimentación y en la prevención de enfermedades. A la hora de apostar por ella, debemos tener en cuenta una serie de premisas básicas tales como su actividad y unos ojos exentos de inflamaciones.

Para un desarrollo más adecuado, el espacio donde resida debe ser amplio y con un volumen de agua lo suficientemente alto (más o menos 3/4 del largo de la tortuga) como para que no echen de menos su hábitat natural. El líquido debe mantener una temperatura de entre 18 y 25º C, por lo que será de gran ayuda un termostato. Incluiremos en el acuario un filtro para cuidar la calidad del agua puesto que la limpieza es un factor fundamental para su supervivencia.

Si no disponemos de un sistema de filtración, el agua se cambiará una vez por semana. También se recomienda la existencia de alguna isleta artificial, un tronco o un montoncito de piedras al que el animal pueda recurrir en el caso de que quiera descansar del medio acuático. Mantendremos esta zona al sol indirecto (no más de 35º C) para que el animal prevenga la aparición de hongos por humedad excesiva.

Cuidados alimenticios
De la administración de una dieta saludable dependerá en alto grado la longevidad de este pequeño animal de compañía. Las elecciones en cuanto a alimentación deben medirse muy bien, puesto que en virtud de la edad de nuestro amigo las necesidades serán diferentes. El grueso de la ingesta contempla las proteínas procedentes de animales en la etapa de desarrollo inicial, mientras que los vegetales representan la opción conveniente durante la madurez. Ante cualquier duda, lo mejor es dejarse aconsejar por un experto. En la misma tienda donde adquirimos nuestro ejemplar se nos darán indicaciones sobre la comida más adecuada.

Uno de los errores repetidos con más frecuencia es la creencia de que la artemia, los camarones, las gambas y el sustento seco en general son exquisiteces que ayudarán a una evolución correcta de la tortuga. La carencia de vitaminas y proteínas desembocará en un reblandecimiento de la concha, párpados extremadamente hinchados, desnutrición y, finalmente, en el fallecimiento de la mascota. No podemos olvidar que los suplementos cálcicos son de vital importancia

Se recomienda la variedad en la dieta del galápago. Las gelatinas que mezclan alimentos pueden alternarse con pollo, hígado, pescado, huevo cocido, almejas y berberechos, invertebrados (criados por nosotros para asegurarnos de que no tienen pesticidas), piensos especiales y, según vayan avanzando en edad, ir incluyendo verduras y hortalizas. Cuando estamos ante ejemplares jóvenes, podemos servirnos de complejos minerales varias veces en semana.

Al principio, los recién nacidos se alimentan de los restos de la cáscara, pero hasta los seis meses deben nutrirse todos los días y después, hasta los dos años, unas cuatro veces por semana. Una vez llegada la edad adulta, una vez a la semana es suficiente.

Datos sobre la reproducción
El apareamiento de las tortugas de orejas rojas sigue unas pautas determinadas y tiene lugar en el quinto o sexto año de vida. Las dimensiones no deben suponer un obstáculo para la reproducción, ya que debe haber espacio para que se lleve a cabo el cortejo. El macho, cuyas extremidades anteriores se diferencian de las de la hembra por ser más largas, mueve enérgicamente las mismas. Tras el consentimiento, el macho monta a la hembra agarrándose a su caparazón. Llama la atención el dimorfismo de esta especie, puesto que el macho es más pequeño en tamaño que la hembra.

La estación primaveral y el final de la estival coinciden con las dos puestas que tienen lugar a lo largo del año. Debemos proveer de tierra a la hembra, ya que la costumbre es excavar huecos en la misma y depositar en ellos los huevos, rugosos al tacto y de color blanco. La futura mamá dará calor a sus crías durante dos meses y medio aproximadamente. Éstas, una vez fuera del cascarón, tienen un caparazón de entre 25 y 30 mm. de diámetro.

El jerbo

El jerbo orejudo, cazado por el objetivoFíjese bien en este pequeño y orejudo roedor. Se trata del jerbo del Gobi (Euchoreutes naso), un mamífero de hábitos nocturnos que los investigadores consideran el más escurridizo del planeta, ya que ha sido visto en escasas ocasiones en su hábitat natural: el desierto de China y Mongolia. Ahora, por primera vez en la historia, el experto de la Sociedad Zoológica de Londres (SZL) Jonathan Baillie acaba de conseguir retratarlo de cerca con su cámara.

El jerbo orejudo se distingue por su larga cola, sus enormes orejas, más grandes que su cabeza, y por sus patas, adaptadas para saltar como un canguro. Los pelos que tienen en las extremidades, casi como botas de nieve, les permiten saltar en la fina arena, según relata Baillie. El animal fue filmado en el marco de una expedición dentro del programa EDGE de la SZL, que concentra sus esfuerzos en la protección de especies en peligro. El jerbo era una prioridad porque forma parte de la Lista Roja de animales amenazados. “El jerbo orejudo es como el Mickey Mouse del desierto, cómico y tierno – asegura Baillie –. En cuanto la gente vea las imágenes de esta pequeña criatura, estoy convencido de que querrán contribuir a su conservación”.

EDGE (http://www.edgeofexistence.org)

Cómo proporcionar calor a un reptil

  Mantas térmicas y alternativas

ReptilExisten muchas clases de reptiles repartidos por todo el mundo, pero todos ellos necesitan de una fuente externa de calor para regular su temperatura corporal. Estos animales son exotermos, es decir, de sangre fría y, aunque producen calor metabólico, no saben cómo conservarlo. En el mercado hay muchos artículos destinados a aumentar la temperatura del terrario para que el animal disfrute de un ambiente agradable y hecho a su medida y necesidades. Desde mantas térmicas a lámparas de rayos ultravioleta, pasando por rocas que emiten calor.

Los reptiles aprovechan el calor y el frío de su entorno para compensar las altas o bajas temperaturas de su cuerpo. De esta forma, se regularán los tejidos de la piel, aumentando la pérdida de calor o la absorción del mismo. En el momento en el que no encuentren la temperatura adecuada, se trasladarán a la zona más caliente, ya que cuando se encuentran en el exterior, procuran ponerse al sol o en un lugar que haya estado expuesto a la luz solar durante mucho tiempo, para que su piel funcione como conductor del calor.

 El papel de las mantas térmicas

Entre los elementos dedicados a conservar la temperatura óptima, encontramos la manta térmica. Se trata de una banda transparente que se adhiere a una de las partes del terrario por la zona exterior. Dispones de diferentes tamaños, dependiendo de las medidas de la zona que se quiera regular. Su función es calentar el substrato del terrario, pero hay que tener en cuenta que se deben dejar bastantes zonas frías para que los animales tengan la opción de cambiar de temperatura y posibilitar la termorregulación.

Reptiles Reptiles

Si fijamos la colchoneta térmica a la base del terrario, debemos incluir substrato, o de lo contrario le produciremos quemaduras en la piel. El grosor de la capa y la modalidad del substrato empleado serán factores imprescindibles para que este calefactor funcione eficazmente, puesto que tienen que ser unos buenos trasmisores de calor. Es perfecto para el mantenimiento de animales del desierto, como iguanas o varanos, que se mantienen activos durante el día. En caso de que el animal se mueva reptando, conviene instalarle el calor en la parte de arriba mediante rayos ultravioleta.

 Adornos térmicos, doble función  (no recomendables)

La última moda en lo que a productos calefactores para terrarios se refiere son los adornos térmicos. Los hallarás en forma de rocas o cuevas en las que tu mascota se puede refugiar o descansar mientras estos elementos desprenden calor hasta conseguir la temperatura adecuada. Son muy esteticos y eficaces porque, además, sirven como adorno. Su “ventaja” es que existe una amplia carta de colores y formas para que elijas el modelo que más se ajuste a tus gustos.Por otra parte, hay que extremar las precauciones con estos artículos, porque pueden producirle quemaduras a la mascota, por lo que Faunya DESACONSEJA el uso de estos artilujios. Para evitar riegos, lo más aconsejable sería colocar un termómetro dentro del terrario. Sin embargo, hay que señalar que hoy en día se han diseñado sistemas alternativos muy eficaces.

Reptil Reptil

Muchas cuevas o rocas llevan incorporado un termostato que mantiene el clima adecuado que el reptil necesita y, además, es capaz de reducir los grados centígrados al anochecer hasta mantenerlo entre 5 y 10º C. De esta forma, protegen de las oscilaciones peligrosas de temperatura, puesto que al alcanzar el calor deseado, se desconectan los sistemas de calefacción.

 

Otras alternativas correctas

Además de los adornos y las mantas térmicas, existen multitud de artículos diseñados para proporcionarle el calor necesario a tu reptil. Puedes encontrar desde cables que se insertan en el substrato del terrario hasta lámparas de cerámica o ultravioletas, con soporte adicional para que, en el caso de que la piel de tu mascota roce el termocalefactor, no sufra quemaduras.La lámpara de cerámica es un radiador que produce calor de forma similar al sol, pero no emite luz. Así calentará eficazmente, porque la calefacción que se emite mediante infrarrojos penetra rápidamente en las escamas y en el tejido de la piel, estimulando el calentamiento. Además, dilata los vasos sanguíneos y aumenta la circulación de la sangre.

Reptil Reptil

Las cintas térmicas o cables se pueden insertar en el substrato, pero para evitar accidentes relacionados con la electricidad, se suelen instalar directamente en la parte exterior del habitáculo, porque su composición permite la rápida propagación del calor por todo el terrario. Se utiliza como calefacción de día para las especies que habitan en el suelo y como propagador de calor para aquellas que duerman en lo alto de las ramas.

La iluminación ultravioleta se suele instalar en una zona donde no se produzca un contacto directo con el animal, como en la parte superior del lugar. Emite luz, además de calor, y se recomienda que sea de pequeño tamaño para aumentar la temperatura parcialmente.

Los cocodrilos hablan dentro del cascarón

Los cocodrilos hablan dentro del cascarón“¡Umph, umph,umph!”. Ese es el grito que emiten los cocodrilos del Nilo antes de nacer para comunicar al resto de crías y a su madre que ha llegado el momento de romper el cascarón.

Según Amélie Vergne y Nicolas Mathevon, de la Universidad francesa Jean Monnet de Saint-Etienne, esta comunicación es crítica para la supervivencia de los jóvenes reptiles. “Podemos suponer que la sincronización para romper el huevo puede ser de importancia vital para los cocodrilos”, asegura Mathevon. “De hecho, la mayoría de las muertes ocurren durante las primeras semanas de vida, y los gritos desde el huevo podrían atraer a los depredadores”, añade. Por eso, la presencia de los adultos en el nido y su rápida respuesta es fundamental para proteger a los recién nacidos. En este sentido, “es importante que todos los embriones estén preparados para salir del cascarón a la vez y recibir por igual la protección y el cuidado de sus progenitores“, puntualiza el investigador.

Para llegar a esta conclusión, Vergne y Mathevon llevaron a cabo una serie de experimentos con 10 cocodrilos y sus huevos, grabando los sonidos que hacían los bebés y reproduciéndolos después, junto a otros sonidos, para las madres. “Las madres cocodrilo reaccionan con fuerza a la grabación de las llamadas, la mayor parte de ellas cavando en la arena”, escriben en la última edición de la revista Current Biology. El sonido también impulsaba a los hermanos a empezar a romper sus huevos.

Un anfibio muy particular: la salamandra

 Antiguamente, existía la creencia de que este pequeño reptil, semejante al tritón, podía estar rodeado de fuego sin que éste llegara a hacerle el más mínimo daño, sin quemarle en absoluto. El paralelismo bíblico con la zarza inconsumible que se presentó ante Moisés convirtió a la salamandra en un símbolo de la fe. Al margen de la leyenda, se trata de uno de los anfibios con cola o uroleos más apreciados y llamativos, tanto por los colores de su piel como por su aspecto. Tanto es así que hoy en día no es demasiado raro encontrar este animal como mascota en muchos hogares, especialmente en países asiáticos como Japón.

La salamandra es un animal cuya longitud oscila entre los 12 y los 30 centímetros, pero lo más común es que no superen los 20. Su cuerpo es alargado y su cola, de base ancha, va disminuyendo el grosor a medida que nos acercamos a la punta. Sus miembros, tanto superiores como inferiores, son cortos y gruesos, además de proporcionados. La cabeza es casi tan ancha como larga, es algo aplanada y normalmente con el morro redondeado, pudiendo algunos ejemplares tenerlo algo puntiagudo y es que, sólo en España, existen cinco subespecies de salamandra común.

Respecto a la piel de este anfibio, de color negro, debemos destacar su brillo y lisura y también sus manchas, de carácter irregular y de tonalidad amarilla. Dependiendo de la zona geográfica podemos encontrar distintos colores en lo que concierne a estas manchas, e incluso en su forma, pudiendo presentarse también a modo de franjas. Podremos diferenciar una salamandra macho de una hembra porque el cuerpo del macho es más estilizado que el de la hembra, es decir, más delgado y también más recortado.

Para defenderse de sus cazadores, disponen de un mecanismo de defensa basado en unas glándulas repartidas por su cuerpo que segregan un líquido denso y blancuzco que provoca serias irritaciones en lugares delicados como la boca, nariz, ojos, etc.

¿Dónde viven las salamandras?
Su hábitat es el ambiente nocturno, principalmente forestal, en las riberas o en las laderas poco luminosas pero cercanas al agua o a lugares húmedos como huertas, pinares, con abundancia de líquenes con los que cubrir su suelo, etc. Es decir, siempre huyen de los lugares secos, prados y de zonas con sequía. Por el día, las salamandras permanecen ocultas entre las rocas o pequeñas cuevas naturales, resguardándose del abrasador sol. Su adaptabilidad supera los 1.800 metros por encima del nivel de mar pero su existencia está amenazada por la tala de bosques y por los incendios.

Se desplaza de forma lenta y pausada y solamente en los días de abundante lluvia puede desarrollar su actividad cotidiana por el día, mientras el sol está medio oculto. Las estaciones del año también influyen en el desarrollo vital de este anfibio, puesto que los meses de acuciante calor y los extremadamente fríos están dedicados al letargo de la especie.

Para encontrar salamandras en España debemos mirar hacia el norte de la península, en Galicia, pero sobre todo buscaremos en los sistemas montañosos tales como el Bético, el Penibético o el Central.

La reproducción de la salamandra
La estación adecuada para su reproducción es el otoño, puesto que es el periodo en el que estos animales se ponen en celo. El apareamiento tiene lugar en la tierra y principalmente de noche. El macho comienza la cópula situándose encima de la hembra y va deslizándose hacia abajo rítmicamente. Al principio es la hembra la que, en su propio cuerpo, desarrolla los huevos, pero el parto tiene lugar en pequeños charcos o concentraciones de agua. Generalmente, las larvas suelen nacer entre los meses de diciembre y febrero.

El número de larvas que puede llegar a alumbrar una salamandra hembra es de hasta 85-90 pero, por regla general, no se supera en 30-40 en cada parto. La capacidad de nadar es innata en las larvas que, al principio, son grisáceas con reflejos metálicos para, poco a poco, ir adquiriendo las típicas manchas amarillas en un tiempo aproximado de 3 ó 4 meses, al igual que la desaparición de las branquias. La cabeza de los recién nacidos es ancha y sus patas están perfectamente constituidas. Las larvas abandonan el hábitat acuático cuando su longitud sobrepasa los 6 centímetros.

Al llegar a la juventud con la metamorfosis, son muy similares a los adultos, pero no alcanzar la madurez sexual hasta pasados 3 ó 4 años, momento en el que ya son capaces de reproducirse y de perpetuar la especie.

La comida y las costumbres
Hay que diferenciar la alimentación de las salamandras en sus primeros meses de vida de lo que luego será su dieta cuando éstas sean adultas. Las salamandras neonatas comen principalmente pequeños crustáceos y las larvas de insectos y gusanos. Cuando alcanzan la edad madura, la ingestión de sustento es mayor y se compone fundamentalmente de invertebrados de cuerpo blando. Entre sus manjares favoritos debemos distinguir los artrópodos y arácnidos de reducido tamaño, gusanos y lombrices de tierra, caracoles o babosas, insectos de la familia de los coleópteros.

Desde el otro punto de vista, es decir, los animales que suponen una amenaza para la salamandra por ser parte importante del menú de los mismos, están la culebra de collar, la culebra viperina, las víboras en general y la nutria. También incorporan la salamandra como plato culinario favorito, animales como los erizos, los rapaces, las urracas y algunas especies de peces.

Telas de araña de la época de los dinosaurios

Telas de araña de la época de los dinosauriosEn el Anuario de la Ciencia y la Tecnología que publica en estas fechas la editorial McGraw-Hill se destaca una investigación liderada por científicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), con la colaboración de la Universidad de Barcelona y el Museo Americano de Historia Natural. Se trata del estudio de la tela de araña más antigua conocida, realizado por los investigadores Enrique Peñalver, David Grimaldi y Xavier Delclòs. La tela se encontró atrapada en un pedazo de ámbar, en Teruel, y tiene una antigüedad de unos 110 millones de años. Este ámbar se formó a partir de resina producida por un grupo de coníferas que actualmente no existen ya en España.

El descubrimiento tuvo repercusión mundial, ya que la tela encontrada es sofisticada y eficaz, y data de la era de los dinosaurios, concretamente del período Cretácico. En esta época las plantas con flores colonizaron el medio terrestre y desplazaron a las coníferas. En este proceso, considerado una de las grandes revoluciones en la historia de la vida, los insectos polinizadores jugaron un papel crucial. Gracias al estudio español, ahora sabemos también que las arañas construían telas muy eficaces para atrapar a eso insectos desde épocas muy tempranas. De hecho, en el trozo de ámbar aragonés se han identificado una mosca y una avispa parásita, ambas con los abdómenes parcialmente destruidos tras ser digeridos por los jugos digestivos de la araña.

Yearbook of Science & Technology 2008